miércoles, 27 de noviembre de 2013

Débil (Pablo Neruda)

Débil del alba

El día de los desventurados, el día pálido asoma
con un desgarrador olor frío, con sus fuerzas en gris,
sin cascabeles, goteando el alba por todas partes:
es un naufragio en el vacío, con un alrededor de llanto.

Porque se fue de tantos sitios la sombra húmeda, callada,
de tantas cavilaciones en vano, de tantos parajes terrestres
en donde debió ocupar hasta el designio de las raíces,
de tanta forma aguda que se defendía.

Yo lloro en medio de lo invadido, entre lo confuso,
entre el sabor creciente, poniendo el oído
en la pura circulación, en el aumento,
cediendo sin rumbo el paso a lo que arriba,
a lo que surge vestido de cadenas y claveles,
yo sueño, sobrellevando mis vestigios morales.

Nada hay de precipitado ni de alegre, ni de forma orgullosa,
todo aparece haciéndose con evidente pobreza,
la luz de la tierra sale de sus párpados
no como la campanada, sino más bien como las lágrimas:
el tejido del día, su lienzo débil,
sirve para una venda de enfermos, sirve para hacer señas
en una despedida, detrás de la ausencia:
es el color que sólo quiere reemplazar,
cubrir, tragar, vencer, hacer distancias.

Estoy solo entre materias desvencijadas,
la lluvia cae sobre mí, y se me parece,
se me parece con su desvarío, solitaria en el mundo muerto,
rechazada al caer, y sin forma obstinada.


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Residencia en la tierra
Pablo Neruda (Parral, 12 de julio de 1904 – Santiago de Chile, 23 de septiembre de 1973)

El chileno Pablo Neruda (1904-1973), una de las voces esenciales de la poesía del siglo XX, hizo una amplia obra que recorre el amor, la condición humana, la poesía histórica y política, los objetos y la memoria. Parte fundamental de su lírica se acoge en sus famosas "Residencias". Con la primera de ellas, Residencia en la tierra, forjó un lenguaje personal vinculado al surrealismo. El inicio de este ciclo capital de las letras hispánicas lo escribió en escenarios de Oriente (Rangún, Colombo, Batavia...) y la Residencia inaugural apareció en Santiago de Chile en 1933. A partir de la estancia de Neruda en España desde 1934, los poetas de la Generación del 27 declararon su admiración por quien consideraban el más importante lírico de América.