miércoles, 5 de octubre de 2016

Héroe (Robert Graves)

Me refiero a él como Lawrence, apellido con el que le conocí, aunque, como el resto de sus amigos, suelo llamarle "T.E.", iniciales que, por lo menos, parecen estables y seguras. En 1923 , cuando se alistó como soldado raso en el Royal Tank Corps, adoptó el nombre de "T.E. Shaw", y lo conservó en la Royal Air Force. La lista electoral confirma la alteración. Se enroló en 1922 como "Ross", y esos dos apellidos, según él reconoce, no fueron sus únicos esfuerzos por "designarse de forma conveniente". Eligió "Shaw" y "Ross", más o menos al azar en una nómina de escalafón del ejército, porque los recomendó su brevedad y también, probablemente, por su rezagada situación alfabética; las tropas se alinean en ocasiones de acuerdo a ésta y él evita por instinto las primeras posiciones. Estaba harto de llamarse Lawrence -y le parecía largo en exceso- y en particular del título "Lawrence de Arabia", que se había convertido en tópico romántico y en grave engorro personal. El culto reverencial al héroe no sólo le exaspera, sino también, a causa de su creencia auténtica de que no se lo merece, le hace sentirse especialmente sucio; y pocos son los que, habiendo oído hablar de Lawrence de Arabia, o habiendo leído cosas sobre él, no mencionen su nombre sin maravilla supersticiosa o no pierdan la cabeza si le conocen por casualidad. Pretexto suficiente para descartar tal apellido fue que jamás simbolizó para él una tradición familiar gloriosa. El señor Lowell Thomas, autor de un relato inexacto y sentimental sobre Lawrence, le vincula con una familia norirlandesa así llamada y con el famoso héroe del motín de los cipayos, "qué procuró cumplir su deber": se trata de una invención y, además, poco ingeniosa. "Lawrence" apareció como un nombre tan útil como "Ross" o "Shaw", y Lawrence nunca perteneció a una tribu de quienes hacen cosas porque el deber público es eso, un deber público. Sus actos obedecen a razones propias, que tal vez -debería decir "sin duda"- honrosas, jamás son públicas o evidentes.


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Lawrence y los árabes 
Robert Graves (Wimbledon, Londres, 24 de julio de 1895 - Deyá, 7 de diciembre de 1985)
 
Publicada originalmente en 1927, Lawrence y los árabes es la primera biografía de T. E. Lawrence y uno de los primeros libros extensos en prosa de Robert Graves. El propio Graves define así su propósito: «He intentado presentar con la mayor sencillez posible una imagen de una personalidad de complejidad exasperante. He intentado asimismo que historia tan enrevesada resultase inteligible y nítida...». Basándose en los relatos escritos de Lawrence, y en un minucioso intercambio epistolar con él, las dotes de narrador de Graves y su poder de síntesis y análisis construyen un retablo preciso, claro y fascinante de la peripecia vital de un personaje singular y la historia de un pueblo y unos parajes de perenne actualidad.