jueves, 19 de diciembre de 2013

K. (Franz Kafka)

Posiblemente algún desconocido había calumniado a Joseph K., pues sin que éste hubiese hecho nada punible, fue detenido una mañana. La cocinera de su patrona, la señora Grubach, que diariamente le llevaba el desayuno a la cama, no apareció aquella mañana. Era la primera vez que ocurría esto. K. esperó aún un momento y miró apoyado sobre su almohada a la anciana que vivía frente a su casa, quien le observaba con una curiosidad desusada; después, extrañado y hambriento al mismo tiempo, pulsó la campanilla. En ese mismo instante llamaron a la puerta, y en entro en su dormitorio un hombre al que nunca había visto en la casa. Era un personaje esbelto, de aspecto fuerte, enfundado en un traje negro y ceñido parecido a una indumentaria de viaje, en el cual se advertían pliegues, hebillas, bolsillos, botones y un cinturón, que prestaban a esa vestidura una apariencia singularmente práctica, sin que se supiera claramente qué utilidad tenían todas esas cosas.


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El proceso
Franz Kafka (Praga, 3 de julio de 1883 - Viena, 3 de junio de 1924)

El proceso narra la historia de un hombre, Joseph K., detenido el día de su 30 cumpleaños bajo una acusación que ignora. Es más, ni sus captores ni su abogado, ni siquiera los jueces que llevan su caso, conocen cual es la causa. K. se convierte desde ese mismo instante en objeto de una maraña legal y jurídica que nadie parece controlar realmente, pero que todos respetan y a la que todos se someten. Todos excepto K., incapaz de aceptar un sistema carente de toda lógica. Su rebeldía, sus intentos de solucionar su situación por medio de acciones coherentes a pesar de que contradigan las instrucciones que recibe de los demás, se convertirán en su mayor adversario en un combate que puede acabar con su encarcelamiento o su ejecución.