miércoles, 25 de diciembre de 2013

Meditar (Karlfried Dürckheim)

La llamada a la meditación pone de manifiesto un triple problema: universal, histórico, personal.
El problema universal se refiere al desasosiego interno que se apodera del hombre cuando su adaptación al mundo ha llegado a ser tan total que lleva al Ser esencial a un callejón sin salida.
El problema histórico está en relación con la inquietud de nuestro tiempo. Cuando se ha polarizado toda la vida (como ocurre hoy) sobre el dominio del conocimiento racional, de la técnica y de la organización, un desasosiego interno esencial, incomprensible para la razón, se instala en el núcleo del hombre, en su individualidad creadora.
Finalmente, cuando el hombre llega a cierta etapa de su desarrollo individual, se sitúa frente a su propio problema. Es el momento en que descubre que su cautiverio total, en el seno de la vida condicionada por el tiempo y el espacio, asfixia en él al Ser esencial, absoluto, que está más allá de lo espacio-temporal. El problema universal y el problema histórico se convierten en desasosiego interno personal.
La llamada a la meditación corresponde a un indispensable cambio de orientación para salir de este triple desasosiego. Comprendida así, la meditación es el camino de la liberación.


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Meditar. ¿Por qué y cómo?
Karlfried Dürckheim (Munich, 14 de octubre de 1896 - Todtmoos, 28 de diciembre de 1988)

Introducción a la meditación como ejercicio iniciático que tiende a la apertura del Ser esencial y a una vida que le permita tomar forma en este mundo. Ofrece ejercicios preparatorios y propios de la meditación (pasivos, activos y de la vida cotidiana).