lunes, 30 de diciembre de 2013

Normalidad (Paul Watzlawick)

El psicólogo norteamericano David Rosenhahn publicó, en 1973, el resultado de una investigación. Ocho de sus colaboradores se prestaron voluntariamente a ser internados en diversos centros psiquiátricos indicando que oían voces que, en realidad, se reducían a las palabras "hueco", "sordo" y "vacío". Se había elegido estas palabras porque ellas ofrecen un amplio campo de posibilidades de sentidos profundos a un terapeuta propenso a las interpretaciones. Inmediatamente después de ser internados, los ocho afirmaron que las voces habían enmudecido y se comportaban de un modo que habría sido considerado como absolutamente normal fuera de la clínica psiquiátrica. Después de recibir un tratamiento que duró de 9 a 53 días, todos fueron dados de alta con el diagnóstico de esquizofrenia en recesión. También aquí fue, pues, indiferente el hecho de que los afectados tuvieran un comportamiento normal. En el marco de una realidad ya generada, todo comportamiento era una prueba ulterior de su trastorno mental. Así, por ejemplo, sentados en la sala de estar, ellos tomaban notas de su estancia en la clínica y el enfermero o el médico de servicio anotaba luego en el informe: "El paciente está ocupado de nuevo en sus interminables garabatos".
Otro bello ejemplo es un manual, llamado DSM (Manual Estadístico-Diagnóstico), que existe en Norteamérica y que se propaga ahora por Europa Existen ya cuatro ediciones actualizadas del mismo. En la tercera de ellas se cedió a la presión social y se tachó de las listas de enfermedades psíquicas a la homosexualidad. Eso ha constituido el mayor éxito jamás alcanzado, pues millones de personas se curaron de golpe de su "enfermedad"
La atribución de la normalidad tiene que ver, como es natural, con lo específico de una cultura. Cuando yo vivía en Bombay me presentaron a varios swamis. Estos son hombres sabios, santos, que gozan allí de una alta veneración, mientras que en Occidente no se dudaría ni por un instante en calificarlos de esquizofrénicos catatónicos.


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El sinsentido del sentido
Paul Watzlawick (Villach (Austria), 25 de julio de 1921 - Palo Alto, California, 31 de marzo de 2007)

Paul Watzlawick es, sin duda, el investigador que ha descrito con mayor lucidez la fragmentación de la realidad y la relación entre las diversas interpretaciones de esta que hacen las personas. El presente libro contiene dos disertaciones que Watzlawick pronuncio en las Conferencias de Viena de 1989 y 1991 y que resumen con precisión las tesis que desarrollo a lo largo de su vida. Con la ayuda de algunas citas brillantes y oportunas, el autor hace tomar conciencia de como la realidad no es otra cosa que el sentido o sinsentido que tienen las cosas y los acontecimientos en nuestras vidas. Es una red de relaciones que cada uno de nosotros se construye a lo largo de su vida.
"Dos tragedias hay en la vida. Una es la no consumación de un anhelo. La otra es su consumación. / De las dos, la segunda es, con mucho, la mas tragica."
Oscar Wilde