viernes, 18 de octubre de 2013

Blancura (Edgar Allan Poe)

22 de marzo - La oscuridad aumentó todavía más y sólo la aliviaba el resplandor del agua que nacía de aquella blanca cortina alzada frente a nosotros. Muchos pájaros gigantescos, de una blancura fantasmal, volaban continuamente viniendo de más allá del velo blanco, y su grito, mientras se perdían de vista, era el eterno "Tekeli-li". Entonces Nu-Nu se estremeció en el fondo de la canoa, pero al tocarlo descubrimos que su espíritu lo había abandonado. Y de pronto nos vimos precipitados en el abrazo de la catarata, y un abismo se abrió en ella para recibirnos. Pero surgió a nuestro paso una figura humana velada, cuyas proporciones eran mucho más grandes que las de cualquier habitante de la tierra. Y la piel de aquella figura tenía la perfecta blancura de la nieve.



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Narración de Arthur Gordon Pym
Edgar Allan Poe (Boston, Massachusetts, 19 de enero de 1809 - Baltimore, Maryland, 7 de octubre de 1849)

Vinculada a la sensibilidad moderna por una secreta corriente de simpatía, la inquietante Narración de Arthur Gordon Pym es uno de los relatos gestados por la singular imaginación de Edgar Allan Poe (1809-1849) que mayor atracción ejercen sobre el lector actual. En efecto, lo que se inicia como una más de las relaciones de viajes en boga en la época no tarda en deslizarse, con la fácil naturalidad de la pesadilla, en el territorio del horror y lo inexplicable, dando pie a un vertiginoso relato que se resuelve en un abrupto silencio. «Y este silencio –concluye Julio Cortázar, traductor y prologuista de esta edición– tiñe todo el libro con un horror sagrado, insinúa un sentido ambiguo en cada escena anterior, enriquece misteriosamente el relato y a la vez lo desnuda de su fácil truculencia para dejar entrever un signo profundo del hombre en lucha consigo mismo o con el destino.»