lunes, 16 de diciembre de 2013

Joya (Ahmad Ibn Zaydun)

Te recuerdo desde Az-zahra con nostalgia,
claro el horizonte, puro el espejo de la tierra,
con la brisa tan débil de sus tardes,
que compadece mis penas y con su piedad se hace más mansa,
y los arriates con su agua de plata sonrientes,
como desprendidos collares de tu garganta.
Un día como otros de delicias transcurridos
cuando aprovechando el sueño del destino fuimos ladrones de placer,
cautivados por las solícitas flores
tan llenas de rocío que inclinaban sus tallos;
pupilas que al contemplar mi desvelo
vierten por mí lágrimas a raudales.
Una rosa luciente en su trono expuesta al sol
que aumenta la luminosidad de la mañana.
Un nenúfar perezoso que transporta bocanadas,
cuando la aurora aleja el sueño de sus hojas.

Y todo aviva el recuerdo de mi pasión por ti
que oprime sin alivio mi pecho.

¡Niegue Dios el reposo al corazón que de ti se olvide
y no vuele con vívidas alas de pasión!.
Si quisiera tomarme la brisa de la mañana a su paso
te llevaría un doncel extenuado por sus penas.
Si lograra el deseo de nuestra unión
sería de los días el más noble.
¡Mi joya, la más preciosa y excelsa, tan querida
de mi alma!, cuando los amantes adquirían  devotos joyeles.
En otro tiempo, la emulación en el amor más puro
era la pradera donde corríamos libremente.
Pero hoy, hasta el tiempo tan amable a mi lado
has olvidado, y quedo sólo, para siempre, amándote.






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Casidas selectas 
Ahmad Ibn Zaydun (Córdoba, 1003 - Sevilla, 1071)

Ibn Zaydun es el mejor representante de la escuela andalusí de poesía. Sus casidas son una magnífica expresión de la fusión del amor con la naturaleza, de una sensibilidad innata hacia todas las cosas, de la variedad de temas y estados amorosos, de la modernidad, de su apasionada relación con su amante Wallada, de sus deseos de unificación de al-Andalus que devolviera a Córdoba y al Islam de la Península el antiguo esplendor.