viernes, 10 de enero de 2014

Pregunta (Gottfried Von Strassburg)

Y, sin embargo, no me amáis hasta el punto de que hayáis preguntado hasta ahora por mi, a fin de averiguar algo sobre mi vida aquí. ¿Ella preguntar por mi? Ay, ¡pero qué cosas estoy diciendo! ¿Cómo iba a preguntar por mí, cómo averiguar algo sobre mi vida? Hace ya tanto tiempo que estoy en manos de vientos harto imprevisibles. ¿Cómo podría alguien encontrarme? No puedo figurarme la manera. Si me buscan allá, estoy aquí. Si me buscan aquí, estoy allá, ¿Cómo van a buscarme, y dónde? ¿Qué dónde se me encuentra? Donde estoy. Los países no se marchan corriendo. Yo al fin y al cabo estoy en esos países. Ahí se debe encontrar a Tristán. Sí, si hubiera alguien dispuesto a ponerse a ello, buscaría hasta encontrarme. Pues quien desea encontrar al que anda errante, no tiene meta fija para su búsqueda, y ha de aplicar su entusiasmo para bien o para mal, si es que quiere obtener algún resultado. Mi señora, de la que depende mi vida, debería, Dios lo sabe, haber hecho entretanto averiguaciones discretas por todo Cornualles e Inglaterra, Francia y la Normandía, mi propio reino, Parmenia, o cualquier lugar en donde le dijeran que estaba su amado Tristán, ella debería haber mandado explorar todos esos territorios, si yo le siguiera importando. Pero ya nada significo para ella, la mujer a quien quiero y venero más que a mi cuerpo y mi alma. Por ella evito a todas las demás mujeres, teniendo que prescindir también de ella. No puedo demandar de ella lo que en este mundo me otorgaría la alegría y una vida dichosa.



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Tristán e Isolda
Gottfried Von Strassburg (- , Estrasburgo, 1210)

La historia del amor "involuntario, irresistible y eterno" de Tristan e Isolda, que se prolonga durante toda la vida e incluso después de la muerte, atrajo con fuerza, ya desde sus inicios, a quienes la escucharon. El destino trágico de aquellos dos amantes encadenados de por vida cautivo tan hondo, que de nada valieron las reconvenciones ni los reproches de los predicadores. La historia sobrevivió con fuerza, y su presencia se hace visible aun en nuestros días. De la multiplicidad de versiones originales francesas que se ocuparon de la historia, ninguna sin embargo ha llegado completa hasta nuestros días.