viernes, 24 de enero de 2014

Zen (Taisen Deshimaru)

Al desarrollar nuestra civilización hemos educado, refinado, complicado el intelecto, y hemos perdido la fuerza, la intuición, la sabiduría ligadas al núcleo interno del cerebro. Esta es la razón por la que el Zen es un tesoro inestimable para el hombre de hoy día, al menos para el que tiene ojos para ver y oídos para oír. Por la práctica regular del zazen tiene la suerte de convertirse en un hombre nuevo al volver al origen de la vida. Puede acceder a la condición normal del cuerpo y del espíritu (que son uno) comprendiendo la raíz de la existencia.
Sentado en zazen se dejan pasar las imágenes, los pensamientos, las formaciones mentales que surgen del subconsciente como nubes en el cielo, sin oponerse a ellas, sin apegarse. Las emanaciones del subconsciente pasan como sombras delante del espejo, pasan, vuelven a pasar y se desvanecen. De esta manera se llega al inconsciente profundo, sin pensamiento, más allá de cualquier pensamiento (hishiryo), verdadera pureza. El Zen es muy simple y al mismo tiempo muy difícil de comprender. Requiere esfuerzo y repetición -como la vida. Sentado sin preocupaciones, sin meta, sin espíritu de sacar provecho, si vuestra postura, vuestra respiración y la actitud de vuestro espíritu están en armonía, comprenderéis el verdadero Zen, comprenderéis la naturaleza de Buda.


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Preguntas a un maestro Zen
Taisen Deshimaru (Saga, 29 de noviembre de 1914 - Tokio, 30 de abril de 1982)

Con un lenguaje vivo y rico, en este libro se reúne lo esencial de la enseñanza del maestro Taisen Deshimaru. Temas como el ego, el karma, la conciencia, la muerte, la sabiduría, la postura zazen, etc., se debaten en esta obra a la vez amena y profunda. Una excelente introducción, en definitiva, a la práctica y la filosofía del Zen.