martes, 30 de septiembre de 2014

Inquietud (Amado Ramírez)

La reflexión prosigue, llevando a mi interior la convicción de que las preocupaciones, matriz de lo obsesivo, se generan en los hechos de la vida y en las posteriores elaboraciones de la mente, al margen de que la estructura biológica del sujeto lleve implícita alguna predisposición innata.
Considero, después de muchos años de trabajo práctico y de haber elaborado minuciosamente multitud de historias clínicas, que en la raíz y en los orígenes y causas de la inquietud, la alteración mental y el desasosiego humanos, tienen una gran influencia los aprendizajes e imitaciones de conductas inadaptativas de antecesores y tutores. Tanta como esos otros motivos asentados en las bases biológicas de la personalidad, a los cuales se les da tanta prioridad en la actualidad y que proponen una predisposición genética para la adquisición de las alteraciones del comportamiento.
Sin género de duda sabemos, por la experimentación, de su trascendencia e importancia, pero acaso no sea tan determinante como pretenden hacernos creer, pues resulta igualmente cierto que cuando la voluntad del sujeto se debilita y éste deja de trabajar consigo mismo para mejorar sus estados clínicos, los efectos de esa mala decisión, en el transcurso del tiempo, pueden hacernos creer que las causas son exclusivamente biológicas.
Otra forma, más amplia, de arrojar luz sobre estos problemas es fijarse en la posibilidad de que un porcentaje, nada desdeñable, de causas del malestar de muchas personas que padecen alteraciones psíquicas, se puede concretar en su actitud de derrota y auto-abandono, que cede su voluntad al efecto del azar después de un hábito sostenido a lo largo del tiempo, a veces durante años, en los cuales se ha debilitado e incluso anulado su energía de vivir, ese impulso de "ir hacia...", que llamamos voluntad y otros autores motivación.
Impulso cuya principal utilidad estriba en elegir lo adecuado y de ese modo aprender a defenderse del negativismo de la mente y de la vida.


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Esos seres inquietos
Amado Ramírez (Valladolid, 1950)

Lo que he pretendido en este trabajo es un libro para sosegar inquietudes. Una especie de “breviario” anti-ansiedad y, más especialmente anti-obsesivo, en el que he decidido “destilar” de manera concisa las bases prácticas del método de terapia integradora que utilizo para ayudar a las personas que padecen esta clase de problemas. He querido presentar a la población en general y no sólo a los pacientes, un resumen-guía dirigido a “limpiar” y “pulir” el caos mental.