viernes, 10 de enero de 2014

Puerta (Bodhidharma)

La gente que encuentro en la actualidad es superficial. Piensan en el mérito como en algo que tiene forma. Derrochan su riqueza y matan criaturas del mar y de la tierra. Neciamente se preocupan en erigir imágenes y estupas, haciendo que la gente amontone leña y ladrillos, para pintar este azul o aquel verde. Abusan del cuerpo y de la mente, se hieren a sí mismos y engañan a otros. Y no saben lo suficiente como para avergonzarse. ¿Cómo podrán nunca iluminarse? Ven algo tangible e inmediatamente se aferran a ello. Si les hablas acerca de la carencia de forma se sientan, aturdidos y confusos. Ávidos de los pequeños placeres de este mundo, permanecen ciegos a los grandes sufrimientos que están al llegar. Tales discípulos se consumen en vano. Desviándose de la verdad y abocándose a lo falso, no hablan sino de futuras bendiciones.
Si puedes simplemente concentrar la luz interior de tu mente y contemplar su iluminación exterior, disiparás los tres venenos y ahuyentarás a los seis ladrones de una vez para siempre. Y sin esfuerzo tomarás posesión de un infinito número de virtudes, perfecciones y puertas hacia la verdad. Ver a través de lo mundano y contemplar lo sublime cuesta menos que un parpadeo. La realización es ahora. ¿Para qué preocuparse del cabello gris? Pero la verdadera puerta está escondida y no puede ser revelada. Sólo la he rozado contemplando la mente.


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Sermón de la contemplación de la mente
Bodhidharma  -vigésimo octavo patriarca en la línea directa desde Buda- 
(Kanchi (India), 440 - Loyang (China), 528)

Comprende una serie de preguntas cuyas respuestas develan la verdad del método para alcanzar la iluminación, explica las metáforas del Buda para llegar a la iluminación y los errores de compresión en las que incurren los mortales. Explica los tres reinos, los seis ladrones, la importancia de la mente y del cuerpo.
El método esencial, que incluye los demás métodos para alcanzar la iluminación o la comprensión es la contemplación de la mente, ya que ella es la raíz de la que crecen todas las cosas. Si llegas a comprender la mente, todo lo demás está incluido. Es como la raíz de un árbol, todos lo frutos, flores, ramas y hojas del árbol dependen de su raíz. Si alimentas su raíz el árbol se multiplica. Aquellos que no comprenden la mente practican en vano. Encontrar algo más allá de la mente es imposible.