domingo, 10 de noviembre de 2013

Corsario (Lord Byron)

En su fondo mi alma lleva un tierno secreto.
Solitario y perdido, que yace reposado,
mas a veces, mi pecho al tuyo respondiendo,
como antes vibra y tiembla de amor, desesperado.


Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,
hay en su centro a modo de fúnebre velón,
pero su luz parece no haber brillado nunca.
Ni alumbra ni combate mi negra situación.


¡No me olvides!... Si un día pasaras por mi tumba,
tu pensamiento un punto reclina en mí, perdido...
La pena que mi pecho no arrostrara, la única,
es pensar que en el tuyo pudiera hallar olvido.
 


Escucha, locas, tímidas, mis últimas palabras
-la virtud a los muertos no niega ese favor-
Dame... cuanto pedí. Dedícame una lágrima,
la sola recompensa en pago a tanto amor... 




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El corsario 
George Gordon Byron, Lord Byron (Londres, 22 de enero de 1788 – Messolonghi (Grecia), 19 de abril de 1824)

Poema autobiográfico que narra las aventuras de un tal Conrad, un corsario rechazado por la sociedad - no así por las mujeres - debido a su comportamiento escandaloso.  El poema inmediatamente atrajo la atención del público debido a la personalidad arrasadora de Byron. Incluso algunas estadísticas afirman que se llegaron a vender diez mil copias durante su primer día en la calle. Los personajes presentan un un idealizado pero defectuoso carácter cuyos atributos incluían: un gran talento, gran exhibición de pasión, aversión por la sociedad y por las instituciones sociales, frustración por un amor imposible debido a los límites impuestos por la sociedad o la muerte, rebeldía, exilio, oscuro pasado, comportamiento autodestructivo.