miércoles, 22 de octubre de 2014

Exigencia (Frédéric Fanget)

Todos tenemos objetivos que aspiramos a cumplir, exigencias respecto a nosotros mismos, de éxito, de calidad..., que son más o menos elevadas en función de nuestra personalidad, nuestra historia pasada, o nuestra vida presente y futura. En consecuencia, actos, realizaciones y etapas jalonan el camino que recorremos con mayor o menor éxito y satisfacción...  Para muchos de nosotros, esta exigencia toma cuerpo, aunque rara vez seamos conscientes de ello, en forma de una vocecita interior que nos susurra: "Cada vez mejor". Esa voz es un motor que nos impulsa a superarnos, a cumplir nuestros sueños, a triunfar, que nos permite asimismo verificar nuestra valía y probársela a los demás, y que, por lo tanto, nos produce una verdadera satisfacción personal.
Esa vocecita es nuestro perfeccionismo. En el mejor de los casos puede aportarnos motivación, éxito, logros y felicidad. No obstante, ese rasgo de carácter tiene un punto débil, por lo general muy extendido: la ausencia de límites. Llevado al extremo, puede traducirse en exigencias personales nada realistas, un sentido del detalle rayano en la obsesión, una preocupación excesiva ante la posibilidad de error, cierta tendencia a interpretar el fracaso como una derrota personal. Se impone como un auténtico tirano interior. Uno ya no se perdona el menor error, el menor fracaso o defecto: "Una vez más no he estado a la altura", "De todas formas, no sabría hacerlo", "No tengo nada interesante que decir", "Prefiero no acudir a un examen antes que obtener un resultado mediocre". Te vuelves intolerante con los demás, que desearía que fuesen tan exigentes como tú. Esas exigencias demasiado elevadas y sin límites resultan tóxicas. Provocan un estrés excesivo o incluso paralizan. Paradójicamente, el perfeccionismo, lejos de reforzar nuestra autoestima, nos conduce a desvalorizarnos, a alejarnos de nuestras auténticas prioridades y, en ocasiones, a perder de vista nuestra vida.



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Cuando hacerlo bien no basta
Frédéric Fanget (Lyon (Francia), 1950) 

Bajo el afán por hacerlo todo a la perfección se pueden esconder trastornos diversos - tendencia al narcisismo, angustia de abandono, necesidad excesiva de control - que a menudo se traducen en ansiedad, adicciones y compulsiones. El psiquiatra y psicoterapeuta Frederic Fanget los explora todos y cada uno, aportando al lector las pistas para reconocer su caso y ofreciéndole herramientas para superarlos. Rigurosa pero muy accesible, Cuando hacerlo bien no basta recurre a las ultimas investigaciones en cognitivismo, conductismo y neurología para analizar las causas psicológicas que conducen al perfeccionismo toxico y aportar soluciones.