miércoles, 6 de agosto de 2014

Regreso (Norman Fischer)

La palabra refugio, que tiene su origen en el latín, significa literalmente "huir de regreso", como huye un pájaro a su nido. El viaje de Ulises es también un viaje de retorno.
Al igual que la experiencia del dejà vu (¿no he estado ya aquí?), los viajes de retorno son misteriosos y paradójicos. Salimos de casa y volvemos a casa, haciendo un círculo completo. Cabría preguntarse: ¿qué sentido tiene tal viaje? ¿Para qué irse, en primer lugar, si lo único que haremos será volver al lugar donde empezamos? Pero este viaje arduo y circular sí tiene un sentido. Cierto es que volvemos al punto de partida, y que no traemos nada que no tuviéramos antes de partir. Y sin embargo, al mismo tiempo, hay una diferencia fundamental: lo diferente somos nosotros, y nuestra apreciación de lo que es y ha sido siempre nuestra vida es ahora más profunda.
La vida de uno de los más grandes maestros zen japoneses del siglo XIII, el maestro Dogen, es digna de estudio a la hora de comprender la paradoja del viaje de regreso. Ordenado mientras era aún niño, Dogen tenía una fe enorme en el Sutra del Loto, un texto en cual Buda asombra a sus seguidores al decirles que el viaje espiritual del que les ha estado hablando previamente, la heroica búsqueda del Nirvana que lleva del mundo del sufrimiento al mundo de la paz a través de penurias hasta la victoria final, era en realidad un ardid. De hecho, dado que todos los seres son, por su propia naturaleza, un Buda, y en este sentido ya están en casa, no hay otro sitio adonde ir que a aquél en el que uno ya está. Todos los destinos espirituales, les dice Buda, son como ciudades quiméricas, alentadores espejismos que se producen porque estamos convencidos de que hay un lugar adonde ir. Buda les dice, que en sus enseñanzas pasadas, había cooperado con ellos en sus fijaciones en relación con la mejora y el destino. Pero ahora, en el Sutra del Loto, les revela finalmente la verdad: el verdadero viaje no lleva a ningún lugar nuevo; simplemente, nos lleva de vuelta a casa, a nuestra naturaleza inherente. El Nirvana no es el fin del sufrimiento y del deseo que llega al término de un largo proceso de purificación y renuncia. Es, simplemente, retornar a lo que somos.


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Navegar hacia el hogar
Zoketsu Norman Fischer (Wilkes-Barre, Pennsylvania, 1946)

El atractivo imperecedero de La Odisea de Homero estriba en su descripción de la lucha de un hombre, Ulises, que, cansado de la guerra, anhela volver a su hogar, con su amada y su familia. Sus esfuerzos por superar los obstáculos divinos y terrestres, y por controlar su propia naturaleza impulsiva, son fuente de enseñanza para aquellas personas que se enfrentan a sus propias batallas metafísicas y a sus conflictos cotidianos; personas que, como Ulises, se sienten desanimadas en mar abierto, sea por el hastío de las escaramuzas diarias en la oficina o por la lucha en una guerra internacional.