viernes, 24 de enero de 2014

X-puente (Fiódor Dostoyevski)

En la calurosa tarde de principios de julio, un joven salió del cuchitril que había realquilado en la callejuela de S. y se encaminó lentamente, como indeciso, hacia el puente de X.
En la escalera, esquivó felizmente el encuentro con la patrona. El cuchitril del joven se encontraba debajo del tejado de una alta casa de cinco pisos, y más que una habitación parecía un armario. La mujer que se lo había alquilado, con derecho a comida y servicio, vivía más abajo, en la misma escalera. Cada vez que el joven salía a la calle, tenía que pasar forzosamente por delante de la cocina de su patrona; esta cocina daba a la escalera y la puerta estaba casi siempre abierta de par en par. Al pasar por allí, el joven experimentaba una enfermiza sensación de temor, que le avergonzaba y le hacía fruncir el ceño. Endeudado hasta la coronilla con la casera, temía toparse con ella. No se podía decir que fuese miedoso o tímido, sino todo lo contrario; pero, desde hacía tiempo, el joven se hallaba en un estado de excitación y angustia rayano en la hipocondría. Se había replegado hasta tal punto sobre sí mismo y se había aislado tanto de los demás, que le producía aprehensión la idea de encontrarse, no ya con la dueña de la casa, sino con cualquier otra persona.


_______________________________________________________________________

Crimen y castigo
Fiódor Mijáilovich Dostoyevski (Moscú, 11 de noviembre de 1821 - San Petersburgo, 9 de febrero de 1881)

Obra realmente genial, Crimen y castigo es una de las mas grandes creaciones de la literatura mundial. Todo el dolor humano palpita y nos contempla desde los estremecedores cuadros de miseria, de vejación personal, de soledad y de asfixia moral propios de una gran ciudad. Contradiciendo su propia teoría de que no existen motivos sociales para justificar el crimen, se diría que Dostoievski ha puesto en esta novela todo su afán de acumular y sacar a la luz precisamente las circunstancias sociales que, a cada paso, empujan a la persona a llegar al crimen, aunque sea para afirmar su yo y probarse a si mismo que es un hombre.