lunes, 30 de noviembre de 2015

Duda (Ida Vitale)

Mirar la fruta, el mar con ojos de desierto,
la sinrazón con ojos de sordera,
el pasado como al volcán sus estrías de lava
y del futuro su suspensión de infancia,

cuando una sabiduría asombrada
adelantaba penas
y la única indiscutida certeza de la vida
sería osar la luz:

que alguna vez habría
paz en la red,
no un mar de dudas.



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Trema 
Ida Vitale (Montevideo, 2 de noviembre de 1923)

Pregunta general: ¿de dónde proviene el extraño poder que algunos versos tienen en muchas mentes y en no pocos corazones? Los grandes poetas –se conoce– son los quintacolumnistas de los ángeles o, en un vocabulario incoloro, los quintacolumnistas de lo otro. La poesía de Vitale no deja de advertirnos que hay otro modo de usar las palabras, ajeno a la dictadura palabrera, otro modo de pensar fuera del vértigo simplificador y, ante todo, que es posible otro camino, lleno de obstáculos pero divergente de la cómoda supercarretera de la ignorancia. Por eso, quien lea sus versos, en medio de tanto ruido y fantasía que anonadan, acaso pueda rescatar un poco de sentido, un poco de coraje, un poco de humanidad.