viernes, 10 de enero de 2014

Pasajero (Christian Bobin)

Sábado 6 de abril
Una vez por semana me las encuentro en una calle en cuesta. Me las llevo a casa y las miro vivir. Aparentemente son flores. Aparentemente. Las cosas nunca son sólo cosas. Estas por ejemplo, unos tulipanes, hacen que en la casa resuene una nota alegre, fraterna. Los libros que no puedo resistirme a abrir son menos generosos. Los libros no saben, como los tulipanes, morir y nacer de nuevo y finalmente morir sin más. Lo que ayuda, es lo pasajero. Lo que aspira a eterno no resulta de ningún consuelo.

Domingo 7 de abril

Espero. He esperado toda mi vida. Esperaré toda mi vida. Soy incapaz de decir lo que espero de este modo. Ignoro lo que puede poner fin a una espera tan larga. No me impaciento ante este fin. El presente es vivido, plenamente vivido, pero es poroso, aéreo. Lo que espero no es algo que pueda venir de parte del tiempo. No puedo explicarme más sobre ello. ¿Por qué siempre hay que explicarse?
Me hice escritor o más exactamente me dejé hacer escritor para disponer de un tiempo puro desprovisto de cualquier ocupación seria.



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Autorretrato con radiador
Christian Bobin (24 de abril de 1951, Creusot - Borgoña)

"A la pregunta siempre embarazosa: ¿qué estás escribiendo ahora?, respondo que escribo sobre flores, y que otro día elegiré un tema todavía más nimio, más humilde si cabe. Una taza de café solo. Las aventuras de una flor de cerezo. Pero por ahora tengo ya mucho para ver: nueve tulipanes muriéndose de risa en un jarrón transparente. Miro su estremecimiento bajo las alas del tiempo que pasa. Tienen una manera radiante de estar indefensos, y escribo esta frase a su dictado. Lo que constituye un acontecimiento es lo que está vivo y lo que está vivo es lo que no se protege de su pérdida".