martes, 29 de octubre de 2013

Ceremonia (Kakuzo Okakura)

Aparece sereno el anfitrión, los invitados se sirven y vacían silenciosamente su taza, el maestro la apurará el último. A continuación, como exige la liturgia, el invitado más distinguido solicita permiso para examinar el servicio de té. Rikyu sitúa ante sus discípulos los diferentes utensilios y el kakemono. Cuando todos han expresado la admiración que les inspira su belleza, Rikyu se los obsequia como recuerdo. Excepto su taza. "Que nunca esta taza manchada por los labios de la desgracia, sirva para otro hombre". Y dicho esto la rompe en pedazos.
La Ceremonia concluye. Los invitados, reteniendo a duras penas sus lágrimas, le dan el último adiós y abandona la sala. A ruegos de Rikyu, sólo uno de ellos, su predilecto, permanece para asistirle en el último acto. El maestro se despoja de sus ropas de té, las pliega cuidadosamente sobre la mesa y queda ataviado con una túnica de muerte cuya blancura es inmaculada. Mira con ternura el brillante filo de la hoja que le aguarda y le dedica estos versos exquisitos:

¡Sé bienvenida /oh, espada de la eternidad! / A través de Buda / y a través del Dharma / has abierto tu camino.

Y con una sonrisa, Rikyu entró en lo desconocido.
 
 

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La ceremonia del Té japonesa (Cha no yu) 
Kakuzo Okakura (Yokohama, 14 de febrero de 1863 - 2 de septiembre de 1913)

El objetivo de este libro es reflexionar sobre el arte y los artistas. En Japón, el arte va unido indisolublemente a un camino interior Do, via, sendero. El gran Maestro del Te Rikyu decía: El arte del Camino del Te consiste simplemente en hervir el agua, preparar el te y beberlo. Así de sencillo y a la vez así de complejo. Un elemento común al Zen y al Arte del Te es la constante atención que prestan a la sencillez. La Ceremonia del Te describe una forma de vivir ajena a las presiones de la vida exterior.