lunes, 20 de enero de 2014

Silencio (Joseba Sarrionaindia)

En el silencio tenemos la oportunidad de bajar del tren de la barahúnda habitual y encontrarnos con nosotros mismos. Creo que fue Franz Kafka el que escribió que cada uno tenemos una habitación interior, y que si en el silencio de la noche te tapas los oídos con las palmas de las manos y entornas los ojos, oirás el sonido del espejo que se mueve colgado en la pared de tu habitación interior. Tenemos que aprender a habitar esa habitación interior, como esta celda en que vivimos.
El silencio creativo se parece a aquel silencio de los cromlech que mostró Jorge Oteiza.
Es silencio, pero habla en silencio y, esporádicamente, se transforma en voz clara. El silencio creativo es, ciertamente, la continuación del lenguaje, el momento profundo del lenguaje, más aún, el lenguaje ideal: perenne, infinito, perfecto. Nuestras palabras corrientes, por el contrario, son perecederas, definidas, imperfectas. Así pues, éste es el objetivo último de nuestro lenguaje: que las palabras se parezcan al silencio, encontrar en nuestro silencio todo el lenguaje.
Como si para callarse hiciera falta una justificación filosófica.



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No soy de aquí (Ni ez naiz hemengoa)
Joseba Sarrionaindia (Durango,13 de abril de 1958)

Parece un cuaderno de notas escrito desde dentro - y no sólo desde dentro en el sentido del bondón del alma, que decía Unamuno - pero no estamos ante un mero libro de "carceleras" como a veces escriben los poetas cuando se encuentran en prisiones, sino ante una verdadera serie de ensayos que acredita la magnitud literaria e intelectual de su autor.