jueves, 19 de diciembre de 2013

Lágrima (Pascal Quignard)

Marin Marais lo cogió del brazo. Bajaron los peldaños de la cabaña y se encaminaron hacia la casa. El señor de Sainte Colombe confió al señor Marais la viola de Madeleine. Estaba cubierta de polvo. La limpiaron con las mangas. Después el señor de Sainte Colombe llenó un plato de estaño con barquillos arrollados. Regresaron los dos a la cabaña con la garrafa, la viola, los vasos y el plato. Mientras el señor Marais se despojaba de la capa negra y la piel de carnero y las arrojaba al suelo, el señor de Sainte Colombe hizo sitio y colocó en el centro de la cabaña, cerca del tragaluz por donde se veía la luna blanca, la mesa escritorio. Secó con el dedo húmedo de saliva, tras habérselo pasado por los labios, dos gotas de vino tinto que habían caído de la garrafa envuelta en paja, al lado del plato. El señor de Sainte Colombe entreabrió el cuaderno de música de tafilete mientras el señor Marais servía un poco de vino cocido y rojo en el vaso. El señor Marais acercó la vela al libro de música. Ambos miraron, cerraron luego el libro, se sentaron, afinaron. El señor de Sainte Colombe marcó una pausa y ambos colocaron los dedos. Así es como tocaron Les Pleurs. En el instante en que el canto de las dos violas ascendía, se miraron. Lloraban. La luz que penetraba en la cabaña por el tragaluz abierto en ella se había vuelto amarilla. Mientras las lágrimas les corrían lentamente por la nariz, las mejillas, los labios, se dirigieron al mismo tiempo una sonrisa. Rayaba el alba cuando el señor Marais regresó a Versalles.


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Todas las mañanas del mundo
Pascal Quignard (Verneuil-sur-Avre (Francia), 23 de abril de 1948)

Todas las mañanas del mundo narra la relación entre Marin Marais, el violista y compositor de la corte francesa de Luis XIV, y su enigmático maestro Sainte-Colombe. Al cumplir diecisiete años, Marais le pide a Sainte-Colombe que sea su mentor. Éste se queda impresionado por su técnica, pero le advierte que su interpretación carece de algo fundamental para ser un músico excepcional: alma.