viernes, 24 de enero de 2014

Viña (Omar Khayyam)

¡Oh!, no más te atormente lo humano o lo divino,
y que el mañana solo desate su madeja:
¡Hunde tus dedos muelles en el ébano fino
de las trenzas de alguna flexible Hada del vino!

Y tu hora no malgastes, ni en la conquista ociosa
de este o aquel engaño te empeñes ni disputes:
Alégrate más bien con la uva generosa,
que ir en pos de una fruta, o ausente, o venenosa.

Y bien sabéis, amigos, con cual altivo porte
de mi nuevo himeneo celebré el festival,
La Razón repudiando de mi lecho y mi corte,
y a la Hija de la Viña tomando por consorte.

Si al «es» como al «no es», en cierta ley y norma,
y el «abajo y «arriba» con lógica defino,
de todo lo que he visto en la sensible forma,
lo más hondo es el vino que en su alma se transforma.

Mas mis computaciones -se dice- punto a punto,
han ajustado el año a la humana medida;
y si es así, arranca, de un golpe y todo junto,
El «mañana» aun innato y el «ayer» ya difunto.



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Rubaiyat 
Omar Khayyam (Nishapur (Persia), 18 de mayo de 1048 -  4 de diciembre de 1131)

Para muchos occidentales, Omar Khayyam es uno de los mejores poetas de todos los tiempos, aunque para sus contemporáneos destacó mucho más como hombre de ciencia que como poeta y sus «cuartetas» se leían de forma clandestina, produciendo la indignación entre los musulmanes más fanáticos y el estupor entre los más recatados. En esta obra nos transmite sus ideas acerca de la vida en todas sus manifestaciones, nos habla sobre la felicidad, la moral, la ciencia, el conocimiento, la religión, la teología, la muerte, de donde venimos y a donde vamos... Khayyam quiere que el hombre abandone los dogmas y doctrinas y que siga los valores tangibles de la naturaleza.