martes, 19 de mayo de 2015

Bosque (Rabindranath Tagore)

La civilización de la Grecia antigua fue alimentada dentro de las paredes de la ciudad. De hecho, todas las civilizaciones modernas tienen sus cunas en el ladrillo y el mortero y estas paredes han dejado su huella profunda en las mentes de los hombres y han creado el principio de "divide y vencerás" en nuestra mente, lo que engendra en nosotros el hábito de buscar la seguridad en todas nuestras conquistas fortaleciéndolas y separándolas las unas de las otras. Dividimos entre nación y nación, entre conocimiento y conocimiento, y entre hombres y naturaleza y se reproduce en nosotros una fuerte sospecha hacia todo lo que está más allá de las barreras que hemos construido, y todo eso tiene que luchar duramente para que podamos reconocerlo.
Cuando los primeros invasores arios llegaron, la India era una tierra de extensos bosques y los recién llegados rápidamente obtuvieron beneficio de ellos. Estos bosques les ofrecían refugio ante el intenso calor del sol y de los estragos de las tormentas tropicales, pastos para el ganado, combustible para el fuego del sacrificio y materiales para la construcción de sus casas en el campo. Los diferentes clanes arios, con sus patriarcas a la cabeza, se establecieron así en los diferentes bosques, en los que había algún tipo de ventaja especial, de protección natural, con comida y agua en abundancia.
Y así fue como nuestra civilización tuvo su nacimiento en los bosques y por ello tomó un carácter diferente por este origen y este medio ambiente. Estaba rodeada de la vida de la natuleza, fue alimentada y vestida por ella, y tenía una relación más cercana y constante con sus aspectos más diversos.
Una vida así, cabría pensar, que tiende a tener el efecto de embotar la inteligencia humana y de disminuir los incentivos para el progreso mediante la reducción de las normas de la existencia, pero en la antigua India encontramos que las circunstancias de la vida en el bosque no hicieron disminuir la mente del hombre, ni debilitaron la conciencia de sus energías, sino que la inclinaron en una determinada dirección.
Por haber estado en contacto constante con la naturaleza, la mente del hombre estaba libre de la voluntad de extender su dominio mediante la construcción de murallas alrededor de su adquisición. Su objetivo no era obtener, sino hacer realidad, para ampliar su conciencia por su crecimiento y el crecimiento de su entorno. Sintió que la verdad es la que todo lo abarca, que no hay tal cosa como el aislamiento absoluto de la existencia, y la única manera de alcanzar la verdad es a través de la interpenetración de nuestro ser en todos los objetos.


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Sadhana. La vía espiritual 
Rabindranath Tagore (Calcuta (India), 7 de mayo de 1861 - 7 de agosto de 1941)

El significado de las palabras vivas que salen de las experiencias de los grandes corazones nunca pueden ser explicado del todo por ningún sistema de interpretación lógica. Tienen que ser infinitamente explicadas por los comentarios de las vidas individuales y adquieren un misterio añadido en cada nueva revelación.
Rabindranath Tagore