miércoles, 21 de mayo de 2014

Arco (Eugen Herrigel)

Uno de los factores esenciales en la práctica del tiro con arco y de las otras artes que se cultivan en el Japón (y probablemente en otros países del Lejano Oriente) es el hecho de que no entrañan ninguna utilidad. Tampoco están destinadas a brindar goce estético, sino que significan ejercitación de la conciencia, que ha de relacionarse con la realidad última. Así pues, el tiro con arco no se realiza tan sólo para acertar el blanco; la espada no se blande para derrotar al enemigo; el danzarín no baila únicamente con el fin de ejecutar movimientos rítmicos. Ante todo, se trata de armonizar lo consciente con lo inconsciente.
Para ser un maestro del tiro con arco, no basta dominio técnico. Se necesita rebasar este aspecto, de modo que el dominio se convierta en "arte sin artificio", emanado de lo inconsciente.
Respecto al tiro con arco, significa que arquero y blanco dejan de ser dos objetos opuestos y se transmutan en realidad única.
El arquero ya no está consciente de su yo, como un individuo cuya misión es acertar el blanco. Mas ese estado de no conciencia lo alcanza sólo si está enteramente libre y desprendido de su yo, si se aúna a la perfección de su destreza técnica. Eso se distingue fundamentalmente de todo progreso que pudiera alcanzarse en el manejo del arco.


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Zen en el arte del tiro con arco
Eugen Herrigel (Lichtenau, Baden, 20 de marzo de  1884 – Partenkirchen, Bavaria,  18 de abril de 1955 )

El filósofo aleman Eugen Herrigel cuenta en este libro sus seis años como discípulo de uno de los mas reconocidos maestros de arquería (kyudo) de Tokio, como supero gradualmente sus inhibiciones y aprendió a estirar el arco libre de intención y con un tipo de fuerza no forzada que permitía al tiro desprenderse del tirador como fruta madura que cae de la rama. Esta experiencia le mostró nuevas certezas y transformo todo su ser.