sábado, 23 de noviembre de 2013

Desesperación (William Styron)

Si nuestras vidas no tuviesen más configuración que ésta, debemos desear, y quizás merezcamos, perecer; si la depresión no tuviera fin, entonces el suicidio sería, también, el único remedio. Pero no hace falta sonar la nota falsa o edificante para subrayar la verdad de que la depresión no es la aniquilación del alma; hombres y mujeres que se han recuperado de la enfermedad -y son incontables- dan testimonio de la que probablemente sea su única gracia salvadora: se puede vencer.
Para aquellos que han vivido en la selva oscura de la depresión, y conocen su inexplicable agonía, su regreso del abismo no es diferente del ascenso del poeta, recorriendo penosamente, más y más arriba, el camino de salida de las negras profundidades del infierno para finalmente emerger a lo que él llama "el brillante mundo". Allí, quien haya recobrado la salud, ha recobrado casi siempre el don de la serenidad y la alegría, y tal vez ésta sea recompensa suficiente por haber soportado la desesperación más allá de la desesperación.

E quindi uscimmo a riveder le stelle
Y así salimos para volver a ver las estrellas
 


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Esa visible oscuridad
William Styron (Newport News, Virginia, 11 de junio de 1925 – Martha’s Vineyard, Massachusetts, 1 de noviembre de 2006)

Durante el verano de 1985 a William Styron, el aclamado autor de La decisión de Sophie, le desbordaron un insomnio constante y una perturbadora sensación de malestar; las primeras señales de una profunda depresión en la que se sumiría su vida y que le dejaría al borde del suicidio. En este texto el gran novelista describe su horrible descenso hacia la desesperación y nos lleva, en un viaje sin precedentes, al reino de la locura. Tras su publicación, encabezó al instante las listas de ventas. Actualmente estas conmovedoras memorias están consideradas como un clásico. Esa visible oscuridad es un libro cuyo poder de influencia abrió los ojos al mundo sobre una enfermedad devastadora que hasta entonces se había mantenido en vergonzoso secreto. Gracias a la extraordinaria franqueza y a la brillante prosa de Styron, llegamos a comprender realmente la angustia de una mente desesperada hasta la muerte. Su relato nos conmueve, pero no nos abate: con él nos sentimos elevados por un sentido de catarsis y al fin podemos empezar a entender la oscura realidad de la depresión.