jueves, 7 de julio de 2016

Sorprendida (Yves Bonneffoy)

Sorprendida la salamandra se inmoviliza
y finge la muerte.
Tal es el primer paso de la conciencia en las piedras,
el mito más puro,
un fuego grande atravesado que es espíritu.

La salamandra estaba a media altura
de la pared, a la claridad de nuestras ventanas.
Su mirada era sólo una piedra,
mas yo veía que su corazón latía eterno.

Oh cómplice mío y pensamiento mío, alegoría
de todo lo que es puro,
en que amo que así abrace en su silencio
la única fuerza de alegría.

En que amo que a los astros concuerde por la masa
inerte de todo su cuerpo,
en que amo que aguarde la hora de su triunfo
que retenga el aliento y agarre el suelo.



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Del movimiento y de la inmovilidad de Douve 
Yves Bonnefoy (Tours, 24 de junio de 1923 - París, 1 de julio de 2016)

Yves Bonnefoy nació en Tours en 1923. En 1953, cuando contaba 30 años, publicó Du mouvement et de limmobilité de Douve, uno de los libros más sobresalientes desde entonces en el panorama poético francés. Una poesía a la vez lírica y barroca donde se reconocen influencias muy diversas: Baudelaire, Mallarmé, Valéry, P. J. Jouve, los surrealistas, etc., magistralmente reunidas y fundidas.
Un tono grave, la obsesión de la muerte, el sentido mágico de la melodía clásica y un cierto tono melancólico y sombrío le caracterizan.