martes, 6 de enero de 2015

Corregir (Juan de Mairena)

Si algún día profesáis la literatura y dais en publicistas, preveníos contra la manía persecutoria, que pudiera aquejaros. No penséis que cuanto se escribe sobre Homero o Cervantes es para daros a roer cebolla, como vulgarmente se dice, o para abrumaros y confundiros poniendo de resalto vuestra insignificancia literaria. Que no os atormenten enemigos imaginarios que os obliguen a escribir demasiadas tonterías.

Hay escritores cuyas palabras parecen lanzarse en busca de las ideas; otros, cuyas ideas parecen esperar las palabras que las expresen. El encuentro de unas y otras ideas y palabras, es muchas veces obra del azar. Hay escritores extraños -y no son los peores- en quienes la reflexión improvisa y la inspiración corrige.

No os empeñéis en corregirlo todo. Tened un poco el valor de vuestros defectos. Porque hay defectos que son olvidos, negligencias, pequeños errores fáciles de enmendar y deben enmendarse; otros son limitaciones, imposibilidades de ir más allá, y que la vanidad os llevará a ocultarlos. Y eso es peor que jactarse de ellos.


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Sentencias y donaires
Juan de Mairena (Sevilla, 1865 - Casariego de Tapia, 1909)

Antonio Machado (Sevilla, 26 de junio de 1875 - Coillure, 22 de febrero de 1939)

Además de poeta singular, Machado es uno de nuestros prosistas más sugerentes. Salvo algunos artículos críticos de juventud, su obra en prosa comprende las meditaciones del poeta y retórico Abel Martín, además de las sentencias y donaires del socarrón Juan de Mairena. La prosa machadiana prolonga, en forma aforística, la sabiduría popular que afloraba en sus proverbios y cantares. Tanto en verso como en prosa, la obra de Machado parte de lo esencial humano, y se caracteriza por la hondura de sentimiento y la altura de pensamiento.