viernes, 22 de abril de 2016

Actuar (Henri Borel)

Escucha ahora lo que voy a decirte de Wu Wei, del No Actuar, del Dejar Ir al ritmo que procede de Tao. Los hombres podrían ser verdaderamente hombres si se dejaran ir como hacen las olas del mar, como florecen los árboles, en la simple belleza del Tao. En todo hombre hay un impulso a moverse que procede de Tao y que tiende a devolverlo a él. Pero los hombres se dejan cegar por sus sentidos y sus deseos. Son ellos los que quieren la voluptuosidad, la alegría, el odio, la fama y las riquezas. Sus movimientos toman la violencia de la tempestad desencadenada; su ritmo es un ascenso furioso, seguido de una precipitada caída. Desesperados, se atan a todo lo que es irreal. Desean demasiado la multiplicidad como para desear al Único. También quieren la sabiduría, y la bondad, y esto, es lo peor de todo. Sólo hay un remedio: el retorno a nuestros Orígenes. Tao está en nosotros. Tao es el reposo. Sólo podemos llegar hasta él dejando de tender hacia él, y lo mismo ocurre con la bondad y la sabiduría. ¡Ay, esos deseos inflamados de conocer Tao! ¡Esta triste pena que consiste en buscar palabras que lo expresen o lo imploren! El verdadero Sabio contempla la Doctrina inefable, que nunca será expresada. Por otra parte, ¿quién podría expresar Tao? Los que saben (qué es Tao) no lo expresan; aquellos que lo expresan, lo ignoran.
Tampoco yo te diré que es Tao. Lo descubrirás por ti mismo, liberándote de todo deseo, de toda emoción, viviendo sin esfuerzo, sin acción alguna que esté en oposición con la naturaleza. Con un movimiento tan calmo, tan regular como el del Océano que está delante de nosotros, has de dejarte llevar hasta Tao. El mar no se mueve porque sea su voluntad, ni porque sepa que es bueno o sabio moverse. Se mueve porque se mueve, y no tiene ninguna conciencia de ello. Así, del mismo modo, fluirás hacia Tao, y cuando hayas alcanzado el objetivo, no sabrás nada, pues tú mismo serás Tao.


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Wu Wei (la vía del no actuar)
Henri Borel (
Dordrecht, 23 de noviembre 1869 - Den Haag (Holanda), 31 de agosto 1933)


El universo es un vasto santuario, no encontrarás otro cobijo más seguro.
¿Por qué no quieres darte cuenta de hasta qué punto la muerte, como la vida, es un fenómeno natural? Descubrirás el sentido de la existencia si logras liberarte del deseo, vivir sin esfuerzo y sin perseguir acción alguna que esté en oposición con la naturaleza.
Wu Wei es una de esas pequeñas obras maestras de la literatura espiritual que se leen y releen con emoción. El protagonista dialoga con un anciano sabio, Lao-Tzu, quien le introducirá en los misterios del Tao. Ameno, sencillo y poético, este libro es particularmente revelador al plantear la concepción taoísta del arte y del amor. Su lectura revela que los hombres podrían ser verdaderamente hombres si se dejaran ir como hacen las olas del mar.