miércoles, 16 de octubre de 2013

Aventura (Claudio Magris)

"Querido amigo:
El asesor de Venecia, Sr. Maurizio Cecconi, basándose en el proyecto adjunto, nos ha planteado la propuesta de organizar una exposición sobre el tema "Arquitectura del viaje: historia y utopía de los hoteles". La sede prevista es Venecia. Asumirán la financiación diferentes instituciones y organizaciones. Si usted se siente interesado por colaborar en ella..."
La calurosa invitación que llegó hace pocos días no se dirige a un destinatario preciso, no nombra a la persona o las personas a las que apostrofa con entusiasmo; la afectuosa iniciativa patrocinada por el Ente Público trasciende las individualidades concretas y abarca lo general, la humanidad o por lo menos a una amplia y fluida comunidad de cultos e inteligentes. El proyecto adjunto -redactado por profesores de las universidades de Tubingen y de Padua, articulado según una rigurosa lógica y acompañado de bibliografía- quiere llevar al orden inexorable del tratado la imprevisibilidad del viaje, la confusión y la dispersión de los caminos, el azar de las paradas, la incertidumbre de las noches, la asimetría de los recorridos. El esquema es el borrador de un estatuto de la vida, si es cierto que la existencia es un viaje, como suele decirse, y que pasamos por la tierra como invitados.
Lo cierto es que, en el mundo administrado y organizado a escala planetaria, la aventura y el misterio del viaje parecen acabados, los viajeros de Baudelaire, que partían a la búsqueda de lo inaudito y estaban dispuestos a naufragar durante el viaje, encuentran en lo ignoto, pese a cualquier desastre imprevisto, el mismo tedio que han dejado en casa. De todos modos, moverse es mejor que nada: se mira por la ventanilla del tren que se precipita en el viaje, se ofrece la cara al escaso frescor que desciende de los árboles del paseo mientras uno se mezcla con la gente, y algo corre y pasa a través del cuerpo, el aire se mete en la ropa, el yo se dilata y se contrae como una medusa, un poco de tinta sale del tintero y se diluye en un mar color tinta.




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El Danubio
Claudio Magris (Trieste, 10 de abril de 1939)

El Danubio, que ha sido calificado como "un maravilloso viaje en el tiempo y el espacio", enlaza con el "tourisme éclairé" de un Stendhal o un Chateaubriand, e inaugura un nuevo género, a caballo entre la novela y el ensayo, el diario y la autobiografía, la historia cultural y el libro de viajes. En palabras de su autor, el libro es "una especie de novela sumergida: escribo sobre la civilización danubiana, pero también del ojo que la contempla", y fue redactado "con la sensación de escribir mi propia autobiografía".