viernes, 18 de julio de 2014

Retiro (Séneca)

Añade ahora a eso que, según la ley de Crisipo, es lícito vivir en el ocio; y no quiero decir, resignándose a él, sino eligiéndolo. Dicen los nuestros que el sabio no ha de acercarse a ningún negocio de la república; mas ¿qué importa el camino por el cual el sabio se acoge al retiro, o porque le falta la república, o porque él falta a la república, si la república ha de faltar a todos? Y siempre faltará a los que la buscan con exigente mordacidad. Pregunto a qué república ha de acercarse el sabio. ¿A la de Atenas, en la cual Sócrates es condenado, y de la cual Aristóteles ha de huir para no serlo; en la que la envidia oprime la virtud? Me dirás que el sabio no ha de acercarse a esta república. ¿Se acercará, pues, el sabio a la república de Cartago, en la cual es continua la sedición y la libertad es hostil a los mejores, y la justicia y el bien sufren igual vilipendio, es inhumana la crueldad contra los enemigos, y ella misma es hostil para con los suyos? También huirá de ésta. Si quisiere recorrerlas a todas una por una, no hallaré ninguna que pueda soportar al sabio o que el sabio pueda soportar. Y si no se encuentra aquella república que soñamos, empieza el retiro a sernos necesario, porque no existe en lugar alguno aquello que al retiro podría ser preferible. Si alguno dijere que no hay nada como el navegar y advirtiese luego que no es de navegar en aquellas aguas donde acostumbra haber naufragios y con frecuencia se levantan tempestades que se llevan arrebatado al piloto, pensaré que éste me aconseja no soltar amarras, por más que alabe la navegación.



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De la vida retirada
Lucio Anneo Séneca (Córdoba, 4 a. C. - Roma, 65 d. C.)

Séneca dice: “ Si alguno dijere que no hay nada como el navegar y advertire luego que no es de navegar en aquellas aguas donde acostumbra haber naufragios y con frecuencia se levantan tempestades que se llevan arrebato el piloto, pensaré que este me aconseja no soltar amarras, por más que alabe la navegación”.