lunes, 20 de enero de 2014

Rueca (Mohandas Karamchand Gandhi)

Quiero ver la rueca en todas partes porque veo pobreza en todas partes. Hasta que hayamos alimentado y vestido a los esqueletos de la India, la religión no tendrá ningún significado para ellos. Ellos están viviendo hoy una vida de animales, y nosotros somos los responsables. La rueca es, por lo tanto, nuestra penitencia. La religión es servicio a los indefensos. Dios se nos manifiesta en la forma de los indefensos y los afligidos. Pero nosotros, a pesar de nuestras marcas en la frente, no les prestamos atención, es decir, no prestamos atención a Dios. Dios está y no está en los Vedas. Quien lee el espíritu de los Vedas ve a Dios allí. Quien se aferra a la letra de los Vedas es un vedia, un literalista. Narasinha Mehta canta, en efecto, la alabanza del rosario, y la alabanza está justificada. Pero el mismo Narasinha cantó:
¿De que aprovecha el tilaka y el tulsi, de qué sirve el rosario y el musitar el Nombre divino, de qué provecho es la interpretación del Veda, qué utilidad tiene el dominio de las letras? Todo eso son mecanismos para llenar la tripa y nada vale si no ayuda a la comprensión del Parabrahma.
Los musulmanes cuentas las cuentas de su tasbih, y los cristianos las del rosario. Pero unos y otros pensarían que se han apartado de la religión si su tasbih o su rosario les impidieran correr en socorro de alguien que, por ejemplo, yaciera herido por una mordedura de serpiente. El mero conocimiento de los Vedas no puede hacer de nuestros brahmanes preceptores espirituales. El brahmán que haya comprendido la religión actual otorgará sin duda al saber védico un lugar secundario y difundirá la religión de la rueca, librará el hambre a millones de sus compatriotas y sólo entonces, y no antes, se entregará a los estudios védicos.


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Sobre el hinduismo
Mohandas Karamchand Gandhi (Porbandar, 2 de octubre de 1869 - Nueva Delhi, 30 de enero de 1948)

Mahatma Gandhi (Porbandar, 1869-Nueva Delhi, 1948), rigurosamente fiel en lo esencial a la tradición hindú, no acepta sin embargo la inamovilidad de los principios, y plantea la necesidad de cuestionar ciertas practicas o creencias, explicables, tal vez, en otro tiempo, pero injustificables en la actualidad. La figura de Gandhi se nos muestra así como un ejemplo de la fecundación de los valores eternos de una antiquísima espiritualidad oriental por una sensibilidad moderna, mas atenta a la valoración del individuo, aportada desde Occidente. Sobre el hinduismo reúne una serie de artículos publicados por Gandhi en varios periódicos sobre aspectos muy diversos de la religión hindú y un epilogo de Louis Massignon sobre la singular ejemplaridad de la vida de Gandhi.