jueves, 2 de octubre de 2014

Inteligencia (Remy de Gourmont)

- Tal vez la inteligencia sólo sea una enfermedad, una hermosa enfermedad: la perla de la ostra.
- No hay inteligencia grande que no tenga su locura, decían los sabios antiguamente.
- No hay abismo más profundo -y esto es una desdicha- que el que separa la voluntad abstracta de la realidad.
- Cualquier vida tiene dos pasados: la realidad, que en buena parte tratamos de olvidar, y el sueño, formado por actitudes imaginarias que hemos inventado para consolarnos de nuestros errores y de nuestras debilidades.
- El sueño es un sorbo de muerte que nos da -sin la molestia del desencanto, sin los estragos del alcohol y sin la pena de dejar el mundo sin conocer su enigma- el placer más completo, la dulzura inmaculada de no existir.
- El solitario se hunde y se pierde en el torbellino de sus razonamientos. Una palabra, incluso una sola mirada, bastan para devolverle su equilibrio.
- La inteligencia es la forma aparente de la conciencia.
- La conciencia de un acto sigue al acto; la inteligencia también.
- La inteligencia tiene confianza en si misma, pero se equivoca con mucha frecuencia al querer secundar el instinto vital.
- La inteligencia sirve para criticar los actos, no para determinarlos.
- La inteligencia es una facultad actual, sin experiencia. Sólo el instinto es vital, inteligencia largamente acumulada.
- La inteligencia es esporádica, como los hongos.
- Si no tuviese instinto animal, el hombre con toda su inteligencia, haría en el mundo un deplorable ridículo.
- No se nota que las personas inteligentes se las arreglen mejor ni comprendan más que los otros. 




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Pasos en la arena
Remy de Gourmont (Argentan, 4 de abril de 1858 - París, 27 de septiembre de 1915)

Pasos en la arena, inédito hasta hoy en castellano, forma parte de la gran tradición francesa a la que pertenece también uno de nuestros títulos más celebrados: Pensamientos y rivarolianas, de Antoine de Rivarol, escritor casi secreto «redescubierto» para la posteridad por el propio Remy de Gourmont. Los aforismos que constituyen Pasos en la arena, no menos memorables que los de Rivarol, fueron publicados por primera vez en 1909; diez años más tarde serían reeditados, ya muerto su autor.