domingo, 7 de diciembre de 2014

Soltar (Kosho Uchiyama)

Ya he dicho que si uno se sienta y piensa durante zazén -meditar sentado- esto es pensar y no hacer zazén. ¿Significa esto que no debemos tener ningún pensamiento durante zazén? ¿Podría tener ningún pensamiento durante zazén? ¿Podría decirse que es un buen zazén aquél en el que todos los pensamientos han dejado de aparecer en nuestra mente?
Debemos haces una clara distinción entre "perseguir los pensamientos y pensar" e "ideas y pensamientos que simplemente surgen". Si aparece un pensamiento durante zazén y enseguida tratamos de atraparlo, entonces estamos pensando y no haciendo zazén. Pero esto no significa que sólo estamos haciendo zazén cuando los pensamientos han cesado por completo y ya no surgen más. ¿Cómo podemos entender esta contradicción?
Imagínense colocando una gran piedra junto a una persona que está haciendo zazén. Debido a que la roca no está viva, no importa cuánto tiempo permanezca ahí; nunca le surgirán pensamientos. A diferencia de la roca, la persona que está a su lado es un ser humano vivo. Aunque se siente tan inmóvil como la piedra, no podemos decir que no surgirán pensamientos. Si eso ocurriera esta persona no estaría viva. La verdad de la vida no es convertirnos en objetos inanimados como la roca. Por tal razón, el que los pensamientos dejen de surgir no es el estado ideal de nuestra práctica. Es perfectamente natural que surjan pensamientos. No obstante, si los perseguimos, estamos pensando y no haciendo zazén. Entonces, ¿cuál debería ser nuestra actitud?
En resumen, nuestra actitud en zazén es intentar mantener la postura de zazén con nuestra carne y  huesos, y con nuestra mente, soltar los pensamientos.
¿Qué significa "soltar los pensamientos"? Cuando pensamos, pensamos en algo. Pensar en algo significa agarrar ese algo con el pensamiento. Sin embargo, durante zazén abrimos la mano del pensamiento que está tratando de asir algo y simplemente nos abstenemos de agarrar. Esto es soltar los pensamientos.



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Abrir la mano del pensamiento
Kosho Uchiyama (Tokyo (Japón), 1912 -  Kyoto (Japón), 13 de marzo de 1998)

Con toques de humor, filosófico por momentos y siempre ameno, este libro es, ante todo, un gran libro para el practicante budista, especialmente útil para quienes aún no han encontrado un maestro Zen. Este libro describe la práctica del zazen con una claridad y sencillez inusuales.